Obesidad infantil: una mirada desde la Kinesiología

* Columna escrita por Klga. Valentina Da Bove Rybertt, Docente Escuela de Kinesiología de la Universidad Austral de Chile.

La obesidad infantil es una condición que ha incrementado de manera exponencial a nivel mundial durante los últimos años. Actualmente, Chile se encuentra en el 6° lugar mundial y primero en América Latina en prevalencia de obesidad infantil. Según el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), en Chile el 70% de los niños va a ser obeso en el corto plazo.

Los niños con sobrepeso/obesidad tienen mayores probabilidades de padecer y a edades más tempranas patologías crónicas no transmisibles como diabetes y enfermedades cardiovasculares. Las repercusiones abarcan aspectos físicos y psicológicos como desempeño escolar, afectando finalmente en la salud y calidad de vida. Dentro del deterioro físico, bajos niveles de actividad física y tolerancia al ejercicio propician estados de hipomovilidad que afectan negativamente el rendimiento aeróbico, fuerza muscular, equilibrio, flexibilidad, entre otros componentes de la función física.

Una intervención temprana es fundamental, dado que la presencia de una obesidad en la niñez tiende a mantenerse en la etapa adulta.

Es necesario abordar esta problemática desde una mirada multidisciplinaria, entendiendo que es un problema de la sociedad y no sólo de los niños que la padecen o sus familias.

Dentro de los profesionales que conforman estos equipos multidisciplinarios podemos encontrar médicos pediatras, nutricionistas, psicólogos, terapeutas ocupacionales, profesores de educación física como también el kinesiólogo.

Anteriormente hablar de un kinesiólogo para intervenciones en obesidad infantil era algo desconocido, sin embargo con el paso de los años su rol ha tomado cada vez más relevancia dentro de estos equipos, dado sus conocimientos sobre el movimiento humano tanto en cantidad pero por sobre todo en calidad de movimiento, ya que no sólo debiese interesar si se realiza, sino que el énfasis debe estar en cómo realiza un gesto motor, incluso en acciones cotidianas tan simples como el caminar o correr.

El abordaje desde la Kinesiología incluye movimiento normal o alterado.  Es por esto que los objetivos pueden variar desde potenciar habilidades como también mejorar y/o incrementar en aquellos casos donde se ha instaurado una disfunción del movimiento.

El enfoque kinésico con el cual se aborda a esta población contempla actividades de prevención/promoción efectivas, educación y tratamiento directo e individualizado. Los objetivos buscan mejorar la cantidad y calidad del movimiento así como la tolerancia al ejercicio físico, del mismo modo, mejorar la función muscular logrando aminorar los efectos fisiopatológicos de la obesidad.

Esta modalidad de trabajo se ha estado llevando a cabo en el Programa de Tratamiento Integral de Obesidad Infanto-Juvenil que se realiza en el Centro de Docencia y Atención Integral Ambulatoria (CENAIA). El rol del kinesiólogo dentro de este programa consiste en realizar talleres de ejercicio físico individualizado a niños y niñas con obesidad y síndrome metabólico donde los principales pilares de trabajo son la fuerza muscular y el trabajo aeróbico interválico a variadas intensidades. Ambas modalidades de intervención tienen una buena recepción por parte de estos niños ya que mejorando el metabolismo y la tolerancia al ejercicio aeróbico con intervalos de descanso activo,  se evita una sensación de fatiga temprana y excesiva, lo cual favorece la adherencia al tratamiento extrapolando los beneficios obtenidos en las sesiones de trabajo a sus actividades cotidianas.

Podemos concluir que el trabajo del kinesiólogo dentro de equipos multidisciplinarios contra la obesidad infantil se hace imprescindible dadas las características de riesgo cardiovascular de esta población más los cambios que se generan producto del desarrollo y crecimiento, haciendo necesario que su abordaje se realice por profesionales de la salud con manejo de prescripción del ejercicio en pediatría, entendiendo que la obesidad infantil es una patología que requiere tratamientos y cuidados especializados donde cada niño debe recibir una intervención personalizada según sus necesidades integrando de manera activa a  sus familias y entorno.