Academia: en deuda con la igualdad de género

* Columna escrita por Dra. Patricia Burgos, Instituto de Fisiología, Facultad de Medicina Universidad Austral de Chile.

Dra. Patricia Burgos, Facultad de Medicina UACh.
Dra. Patricia Burgos, Facultad de Medicina UACh.

Academia es un término utilizado al interior de las universidades para referirse a los académicos que dan vida al nicho universitario. Éstos son profesionales con estudios de Magister y/o Doctorado que realizan especializaciones constantes para mantener sus conocimientos al día y formar a las nuevas generaciones y junto a ellos dar vida al origen del conocimiento que permite el crecimiento sostenido de nuestro país. Cuando se consulta sobre la igualdad de género al interior de este grupo tan selecto de especialistas, se hace evidente que corresponde a un territorio marcadamente masculino. Dentro de la academia se diferencian rangos denominados "categorías académicas", mientras más avanzamos en estos rangos, menos mujeres son parte de estas categorías.

Urge un espacio de discusión en estos centros que permita romper esta brecha. Diversas académicas proponen ya posibles soluciones, como el grupo liderado por la Dra. Cecilia Hidalgo, Premio Nacional en Ciencias Naturales. Temas como el derecho a sala cuna y jardín infantil en estos planteles, especialmente para aquellas mujeres que realizan estudios de postgrado, sumado, a jornadas laborales flexibles, o espacios que faciliten la lactancia, comienzan a ser un tema de discusión.

La Universidad Austral de Chile ha comenzado a liderar esta bandera de lucha introduciendo reformas a su política universitaria que busca prevenir y sancionar fenómenos de acoso, violencia y discriminación. Sin embargo, no sólo debemos pensar en cómo protegerlas cuando ya algo haya sucedido, sino en como brindar apoyo a aquellas mujeres que quieren ser nuestras líderes del futuro.

Diversas académicas, donde me incluyo, creemos que la mejor forma de introducir cambios culturales y mejores prácticas a la población en su conjunto, es dando un buen ejemplo.  Por ello hoy, las Universidades, espacios que concentran a un número elevado de la elite intelectual del país, tienen una deuda pendiente con éste género, el que la carrera académica abandona tempranamente, no por falta de capacidades, sino por falta de apoyo para el cumplimiento de sus metas.

El Estado no sólo debiera enfocarse en apoyar al vulnerable, en términos de pobreza extrema, sino que también a aquellos que pese a la vulnerabilidad del pasado pudieron salir adelante, necesitando en el presente sólo un último apoyo, ese que permita instalar a las mujeres en las mesas de los líderes del futuro. 

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